“NUESTROS
DERECHOS DEBEN SER RESPETADOS”
Fotografía tomada de Google Image
Esperando
a su esposa en la parada de autobuses, se encuentra Pablo Analuña quien tiene
el 80% de discapacidad visual y por miedo a saber que la misma haya aumentado
no se ha vuelto a realizar exámenes en mucho tiempo, pues su mayor temor es
escuchar las palabras de un médico afirmándole que ha perdido totalmente su
capacidad visual.
Siendo
su profesión electricista, un día hace 5 años comenzó a sentir que su vista se
nublaba poco a poco por ende visito a un oftalmólogo quien le supo decir que
por la dificultad de su trabajo iba a comenzar a perder su vista hasta llegar a
completar el 100% de discapacidad visual.
Por
esta misma razón decidió no volver a visitar nunca más un centro oftalmológico
por la falta de esperanza que le supieron dar la última vez.
Desde
ese día su vida empezó a cambiar ya que tuvo que abandonar su profesión y desde
ese instante tendría que depender de la compañía de su esposa incluso hasta
poder trasladarse de un lugar hacia otro.
Pablo
afirma: “Desde que empecé a ser discapacitado me he dado cuenta muchas veces
los derechos de nosotros no son respetados en algunos ámbitos y más en los
espacios de transporte”.
Él
asiste a una escuela de discapacitados en donde le ayudan a poder desarrollar
sus otros sentidos para que pueda realizar algunas actividades y en el mismo
lugar le indican cuáles son sus derechos en calidad de discapacitado visual y
uno de los mismos es que ellos puedan tener facilidad al momento de utilizar un
medio de transporte como lo es poder subir y bajar por la puerta de enfrente o
utilizar los asientos que son de preferencia, pero los mismos nunca son
aceptados por los choferes de los autobuses ya que la mayoría de veces
desacatan estos derechos para las personas discapacitados.
Su
esposa quien se dirige a los lugares con él, es quien muchas veces tiene riñas
con los cobradores o choferes de los buses pues le molesta que su esposo
debería tener preferencias que le corresponden y en vez de ser respetados son
ignorados por los controladores de cada cooperativa y las veces que ella decide
reclamar solo son respondidas de una manera grosera e irrespetuosa.
Pablo
añade que “sabiendo la proximidad de las elecciones presidenciales, solamente
deseo un candidato que sea capaz de apoyar y respetar los derechos de los
discapacitados, los cuales muchas veces pasan desapercibidos por las demás
personas, además solo una persona que tenga algún tipo de discapacidad podrá
entendernos y saber lo que se siente ser no valorados ante los demás”.

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